
Desde pequeños siempre hemos soñado con algo, a lo largo de los años hemos mantenido nuestros sueños o cambiado, pero siempre tenemos algo por lo que queremos luchar.
Desde pequeños siempre hemos soñado con algo, a lo largo de los años hemos mantenido nuestros sueños o cambiado, pero siempre tenemos algo por lo que queremos luchar.
Mi sueño desde pequeña ha sido ser bailarina y a través de los años he cambiado mi atención de un estilo a otro, me acuerdo que yo quería bailar flamenco –estilo de música y baile español-, pero poco a poco fui encontrando el que más me gusta y es el baile latino, ritmos variados desde salsa hasta cumbia y demás. Siempre me imaginé en un escenario con mucha gente bailando, siempre vi ese sueño como algo imposible y que cada vez se acercaba más y más a no poder cumplirse porque ya se me había pasado la edad en la que podía ingresar al mundo del baile. Todos conocemos a personas que sueñan con ser escritores, músicos, cantantes, deportistas, atletas, médicos, ingenieros, maquillistas, entre otros y ahora me pregunto ¿Qué nos impide poder lograrlo?, y la respuesta es, sólo nosotros.
Lo primero que tenemos que hacer para cumplir ese sueño es despertar, convertir ese “sueño” en una realidad. Plantearse ¿Cuál es esa realidad que queremos vivir?, por ejemplo, en mi caso soñaba con bailar en un escenario, que llegara mucha gente sólo a verme, pero entonces ¿Realmente lo que me gusta es bailar o la fama?
Los sueños no tienen dimensión y esto va muy ligado a lo anterior, si realmente quieres algo, no importa en qué magnitud lo logres, ya estás cumpliendo tu sueño. Por ejemplo, te gusta cantar, aprendiendo a hacerlo ya estas llegando a tu realidad, tal vez no completamente, pero ya estás cumpliendo tu sueño.
En mi caso, comencé a aprender a bailar por mi cuenta, recuerdo que busqué folletos en donde por medio de figuras mostraban los pasos, como llevar el ritmo y otros “tips” que me han servido muchísimo, y así fue como empecé a sumergirme aún más en mi sueño, practicando y practicando cada cosa nueva que aprendía, veía vídeos de coreografías de grandes artistas y muchas cosas más. De esta manera, comencé a realizar mis sueños de una forma diferente porque descubrí que no era necesario llegar a grandes escenarios para poder lograrlo, ya estaba viviendo la realidad que realmente quería tener. Cada vez que me encierro en mi cuarto a bailar, se me pasa muy rápido el tiempo, puedo imaginar muchas cosas –a pesar que ya tengo más de 20 años-, y me siento feliz haciendo lo que me gusta.
Lo que quiero decir es que cada uno es dueño de sus sueños y realidades, cada quien ve de diferente forma la vida, pero todos tenemos que luchar por lo que queremos. La diferencia entre luchar por lo que quieres y que te caiga del cielo es muy grande, no le vas a sentir la misma emoción a algo por lo que has luchado, comparado a otra cosa que has tenido siempre o que se te hace fácil obtener.
Lucha por tus sueños sin importar que tan grandes o pequeños creas que son, lucha para que esos sueños dejen de serlos y lleguen a ser tu más hermosa realidad. Pon tus ideas en orden y empieza a trabajar, lo harás con gran ánimo si realmente es lo que quieres. Eres libre de soñar tan alto como quieras, pero siempre trata de aterrizar y construir la realidad. Veamos los sueños como los planos de una casa, debes trabajar duro para concretizar ese proyecto, de nada te sirve tener una hermosa obra arquitectónica plasmada en un papel y guardada en un cajón, debes trabajar para lograr cumplir ese sueño.
Por último, ayuda a los demás a transformar su realidad. Muchas veces nos enfocamos mucho en nosotros, en cumplir con nuestros “sueños”, no vemos a los demás, nuestra familia y amigos también tienen sueños y nada es más satisfactorio que ayudarlos a cumplirlos, esto no es necesario que sea económicamente, apoyar a esa persona emocionalmente, es la mejor ayuda que puedas dar.
Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar
Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español